Editorial UVANOVA Magazine Edición N° 11
Chile como un proveedor estratégico de uva de mesa

Estamos prontos a iniciar las primeras cosechas de nuestra Campaña 2024-25.
Venimos de una Temporada con mejores retornos en promedio rompiendo una racha de temporadas anteriores que han sido complejas por distintas razones; variedades obsoletas o parrones envejecidos, variedades nuevas o sus combinaciones que no funcionaron, problemas de agua, variabilidad climática, logística, costos crecientes, disponibilidad mano de obra, mayor competencia en nuestra ventana productiva, entre otros factores.
Una temporada 2023-24 que nos mostró las ventajas de que la demanda supere la oferta y de cómo el rápido movimiento de la fruta favorece el consumo y sostiene precios más atractivos. También demostró que, con buena calidad y condición de fruta, las uvas pueden venderse a mayores precios, manteniendo una alta rotación de inventarios; pero la parte final de la temporada también nos enseñó lo frágil del sistema cuando descuidamos calidad y condición o cuando embarcamos más volumen de lo que un Mercado puede absorber. Algunos Mercados -como el de China- también nos decepcionó con sus resultados mediocres.
Para esta nueva temporada, no hay un fenómeno de El Niño ni un nuevo huracán en California, pero han ocurrido y están ocurriendo distintas situaciones que van a afectar su normal desarrollo y que nos podrían beneficiar.
En la zona norte de Perú, Piura está sufriendo una severa sequía que afecta a parte importante de su producción de fruta, lo que significará un adelantamiento de la cosecha y algún nivel de caída en los volúmenes y calidad de fruta esperados. En California, las olas de calor de la primera quincena de junio harán que se termine antes la fruta local y que no se alcance la proyección original de 92 millones de cajas.
En Europa, mientras tanto, no queda fruta de España ni Italia y hay un mercado muy atractivo en este momento. Las intensas precipitaciones de finales de octubre en Brasil complican su capacidad de salir a buscar estas buenas oportunidades. Como en India, donde lluvias importantes, caídas en la zona que cultiva uvas en nuestra misma “ventana productiva”, también comprometen su futura condición.
Todo esto, entre muchos eventos y situaciones que, aun sin considerar problemas geopolíticos, nos confirman que la variabilidad climática se ha instalado con fuerza y ningún lugar de producción -en el mundo- está libre de sufrir sus consecuencias y de ver afectada su producción o su capacidad de comercializarla normalmente. Todas estas situaciones que en el Mercado Global de la Uva de Mesa generan fluctuaciones de oferta que pueden significar oportunidades para nuestras uvas pero que, particularmente, mantienen a Chile como un proveedor estratégico para cualquier Recibidor o Cadena de Retail.
NUEVAS VARIEDADES Y AJUSTE DE SUPERFICIE
Aterrizando en Chile, además de consolidar un recambio varietal notable, ya hemos ajustado en forma importante nuestra superficie destinada a la exportación. Pero no solo por la salida de variedades tradicionales por obsolescencia comercial o productiva, sino que también por el arranque de algunas de las nuevas variedades que no han funcionado. Chile tiene hoy una oferta de Uvas mucho más atractiva y existe una mayor claridad y experiencia para manejarlas y conseguir mejores producciones.
Mientras cerramos esta edición, ya se están embalando las primeras Uvas en la región de Atacama y algunas de ellas se embarcarán bajo Systems Approach, lo que nos tiene contentos y expectantes.
En cuanto a la producción, la evolución de los parrones ha transcurrido con normalidad en las distintas zonas productivas, pero con algunos aspectos particulares a tener en cuenta. En la región de Atacama hay un adelanto menor al del año pasado pero una mejor producción, con poblaciones de racimos más uniformes y sanos.
En la región de Coquimbo ocurre algo similar y la buena noticia es que la disponibilidad de agua mantiene asegurado el buen término de la fruta. Desde la región de Valparaíso al sur las cargas están resultando más ajustadas de lo esperado, por una menor oferta de racimos, especialmente en las variedades tradicionales. Los “timing” de cada zona están bien marcados y las cosechas debieran desenvolverse sin concentraciones, sino con la continuidad que otorgan las distintas localidades.
Los parrones -en todas las regiones- están con buen desarrollo, pero los productores debieran estar muy alertas y preparados (riego, follaje, manejo de estrés) para sobrellevar alguna ola de calor que pudiésemos sufrir, siguiendo la tendencia observada en el hemisferio norte, más precisamente en junio, en California, España e Italia.
Otros desafíos son la importante competencia por mano de obra que provoca la cosecha de cerezas al momento de arreglo de racimos en la zona centro-sur, así como el alza en las tarifas de flete marítimo que enfrentamos.
Sabemos lo importante que es llegar a los Mercados con nuestras Uvas sanas y frescas. Hemos insistido en que necesitamos indicadores de madurez para cada Ecozona productiva y cada tránsito. No es lo mismo Murcia, California, Piura, Colchagua ni Jalisco. Tampoco son iguales los tránsitos de la fruta a su destino final. No puede separarse azúcar de acidez en una decisión de cosecha y los índices de madurez deben considerar siempre los niveles de acidez de la fruta, para no embalar fruta senescente. Debemos asegurar una buena experiencia de Consumo no solamente una fruta dulce.
También hemos promovido la iniciativa de revisar y mejorar todos los procesos durante la cosecha, embalaje y enfriado de la fruta. No vamos a mejorar si seguimos haciendo lo mismo.
Si conseguimos consistencia a nivel global, también aumentaremos consumo y precios a nivel Global. Esa es la base para hacer Campañas de Promoción.
Esperamos que esta Edición les ayude a tomar buenas y oportunas decisiones en esta etapa tan importante de la Temporada.
RAFAEL RODRIGUEZ A.,
presidente de UVANOVA.









