Preocupación en la Región Metropolitana por la Thompson Seedless
La variedad se vio expuesta a la vaguada costera, pocas horas de calor y muchas de humedad, lo que provocará una merma importante en la producción, calidad y condición de la fruta.
La variedad Thompson, la principal uva de mesa de la Región Metropolitana, empezó a evidenciar una fuerte presión de pudrición durante la última semana, una vez que la fruta alcanzó los 16 grados brix, como informa el productor representante de Uvanova en la zona, Enrique Turri.Esta situación ocasionada por la alto número de horas de humedad por sobre el 80% durante diciembre y enero, está provocando en las Thompson “una merma importante, y todos están muy preocupados con la variedad, todos limpiando los parrones”, comenta el empresario frutícola del Grupo Gesex, en entrevista a Uvanova.cl.
“Claramente hay una presión de pudrición en los parrones mucho mayor a la vista en los últimos tres años”, insiste. “Aquello provocará una pérdida dada la limpieza que hay que hacer de parrones, un proceso que obliga a botar uva que sale del circuito. La idea es llegar a cosecha con el parrón lo más limpio posible y que la fruta con pudrición no entre al packing, ya que todos sabemos lo que significa llegar al packing con uva con pudrición”.
Turri agrega que “los parrones de Thompson ya venían con las cargas muy justas, y se hablaba de un 10% menos de esta variedad, cuando todavía no se evidenciaban los problemas a nivel de parrón porque la fruta aún no llegaba a los 16 grados brix, lo que sí se está viendo ahora. Creo que se verá una baja mayor”, indicó.
ANÁLISIS DEL PRODUCTOR
¿Cómo fueron los eventos climáticos que provocaron este escenario en la Thompson?
“Aquí, en la Región Metropolitana, hubo muchos días en enero que se asimiló un clima «costero», ya la vaguada costera nos cerraba con neblina a las 8, 9 de la mañana, y nos dejaba sin sol hasta las 2, 3 de la tarde. Claro, se llegaba después a una temperatura alta, de por ejemplo 28 grados, pero ese calor solo duraba una hora, porque después se escondía el sol y volvía a bajar. Y cuando se presenta la vaguada, normalmente sale un viento que rápidamente disminuye la temperatura, por lo que las horas de calor nunca fueron las suficientes. En cambio, hubo semanas completas con horas de alta humedad, sin sol durante toda la mañana”.
¿Cómo se prepararon los productores de la Región Metropolitana para enfrentar esta temporada con altas humedades?
“Partimos con una primavera e inicios de verano con una condición bastante más húmeda de lo habitual. Las mediciones indicaban que durante la segunda quincena de diciembre y prácticamente todo enero, el número de horas con humedad sobre 80% sería el doble a las que tuvimos del año anterior. Eso, por supuesto, ya nos daba un indicativo de cómo se vendría la temporada. Además, veníamos escuchando desde muy temprano presiones fuertes de algunas enfermedades en el norte, como el caso de oídio, motivado por el tema de la humedad ambiente. Diría que la mayor parte de los productores se empezó a preparar y obviamente a ser más acuciosos, potenciando un poco el programa contra estas enfermedades en términos de acortar los períodos de protección y realizar aplicaciones más seguidas”.
Pese a los cuidados, ¿cómo se vivieron los efectos?
“Tuvimos una lluvia en enero que agarró las variedades cercanas a cosecha, como las Flame y Sugraone, y claramente el daño fue enorme. En nuestro caso, que somos parte del grupo Gesex, del total de Flame estimado, apenas pudimos cosechar un 30%, y en Superior fue similar. En mi caso particular, partí la cosecha de Superior el 6 o 7 de febrero, por lo tanto la lluvia de fines de enero me pillo con la fruta un poco más verde que otros los productores y eso me ayudó. Así que más allá de haber tenido algún grado de problema, logré embalar un porcentaje bastante mayor que el resto. Pero en el caso de la Flame, me fue muy parecido a los demás, con un 60 o 70% de fruta que no pude exportar y que debió quedarse para el mercado interno, lo que se traducirá en una baja enorme en los volúmenes”.
MENOR CALIBRE EN THOMPSON
A la pérdida de racimos por pudriciones y la fruta con una consistencia más baja por desórdenes fisiológicos, se suma también -en muchos casos- un calibre más pequeño en la Thompson Seedless y, por ende, un menor peso de la variedad.
Esto se debería a que al inicio de temporada, producto de temperaturas más frías, “se vio un retraso de al menos 10 días en los estados fenológicos respecto al año anterior”, indicó la presidenta de Uvanova, Carolina Cruz. “Los arreglos de racimo se atrasaron esperando que todos los racimos limpiaran y estuvieran en condiciones de ser trabajados”.









