«Hemos sido bien capos. En la uva llevamos 90 años, donde partimos exportando tímidamente las primeras cajas, hasta alcanzar un ecosistema de producción y exportación muy bien aquilatado. Debemos sentarnos a conversar con toda la cadena involucrada al rubro y analizar: ¿Cómo está funcionando nuestro modelo exportador?. Tal vez, lo que antes bastaba,  ya no cumple con el objetivo de asegurar una rentabilidad mínima para el productor. ¿Será que el modelo se olvidó de él? Es imperativo revisar algunos puntos».

Esta, fue una de las intervenciones que realicé en el Seminario de SNA, el pasado miércoles 7 de junio, frente a más de 500 personas del mundo agro, liderado por el presidente de la SNA, Antonio Walker y como invitado especial, el Ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela.

Se me pidió participar junto a otros expertos de diferentes gremios: carne, leche, vinos, forestal para analizar desde nuestras áreas: «¿Cómo viene la temporada 2023 – 2024?»

Sentí que me faltaron palabras por decir; sobretodo, para mis queridos amigos de la uva de mesa chilena, por eso hoy quise escribirles por este medio.

Trabajo con mucho de ustedes, conozco sus campos, he recorrido parrones de norte a sur, y el sentimiento es generalizado. En la industria estamos viviendo desánimo y frustración, llevamos años donde no hemos alcanzado el crecimiento que esperábamos. Los cambios respecto de nuevo componente varietal, competencias con países como Perú, alzas de costos, reducción de la mano de obra y la sequía que enfrentamos por más de 10 años, han sido detonantes para el severo problema de financiamiento del sector y la reducción incesante de superficie destinada a las uvas.

Conocemos soluciones, pero implican altos costos de por medio. Hablamos de innovación,  gestión de campo e incorporación de tecnología. Pero,  ¿cómo accedemos a este tipo de recursos en tiempos de crisis, sino existe liquidez?

Nuestro gran desafío: la reinversión y gestión

¡Es momento de ser creativo y prolijo! Definir claramente, dónde inviertes cada centavo, así generar mayor productividad. Un ahorro mal entendido, puede ser muy perjudicial en la producción.

Si somos los «capos de la uva de mesa», veamos en esta crisis, una oportunidad. Por eso recalco, lo importante que es, en tiempos complejos, hacer comunidad, compartir conocimientos, experiencias y buenas energías del agro chileno, como ocurrió con este evento de SNA, al que fui convocada.

Modelo de negocio: Usa el «Thinking outside the box»

Tenemos años trazando líneas de la misma manera, y en su momento sí dio buenos frutos, pero hoy es momento de entrar a descubrir nuevos caminos, analizarnos, buscar nuestras propias diferencias comparativas para entrar a competir y mostrarle al mundo, nuestra amada, uva chilena.

Agua: Aprendizaje y asociatividad

Debemos poner el problema del agua en el centro. Si un país quiere crecer, la gestión y manejo del recurso hídrico, es clave. Hagamos memoria, años atrás se regaba la uva de mesa con 10.000 a 12.000  metros cúbicos por hectárea, aprendimos… ¿y qué pasó? Hoy podemos hacerlo con 5.500 a 6.500. Esto fue el resultado de la formación que tuvimos como sector, y el plan de acción en base a la gestión, por eso, sabemos que en este momento, nos urge mejorar el almacenamiento, conducción y generación de este recurso.

Los invito a pensar conmigo… ¿Qué novedad podemos crear desde la asociatividad en base al agua? Es momento de evaluar, la ingeniería no se equivoca, para que todos los estamentos planifiquemos juntos.

Sublime obsesión: El orgullo por nuestra uva de mesa

Pero veamos la otra mitad del vaso. Somos un país con economía abierta al mundo, tenemos contra estación con los principales países de consumo de fruta, si bien, ya no somos una isla fitosanitaria, sabemos enfrentar problemas complejos.

Siente el orgullo nacional por la vid y ponte la camiseta por nuestra selección de uveros en Chile. Somos afortunados, tenemos a la reina de todas las frutas, relacionada a lo mágico, a los buenos deseos y los comienzos. Al sabor refrescante, lo crujiente de sus bayas, a la elegancia y cobijo que entrega en cada rincón.

Por eso «hagamos de nuestra uva, una sublime obsesión». Sublime, porque es extraordinariamente bella y te evoca grandes momentos; y obsesión, porque no querrás que el sabor jamás desaparezca.

Sigamos protegiendo nuestra fruta nacional de plagas en los límites fronterizos, para no incurrir en gastos en su control, ni tampoco competitividad.

Chile: potencia trabajadora inmigrante

Como dice el vals: «Y verás como quieren en Chile, al amigo cuando es forastero», seamos una potencia trabajadora inmigrante, entregándoles óptimas oportunidades laborales a personas que lleguen a nuestro país, de manera legal, con ganas de aportar a su desarrollo; y sobre todo, agradecer por el gran aporte que han tenido en llegar de manera efectiva, con su mano de obra, en procesos específicos que los necesitamos con urgencia; por ejemplo, la época de cosecha.

Por eso, necesitamos un mecanismo, bien regulado para ambas partes; y en conjunto, poder desarrollar mejor nuestra actividad, para así contarle al mundo por qué fuimos los números uno durante tantos años.

Sigamos, con nuevos conocimientos, nuevas tecnologías, nuevas alianzas, pero lo más importante, sigamos trabajando unidos.

 

Carolina Cruz

Presidenta de Uvanova

Vicepresidenta SNA

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