Oscar Salgado, director de Uvanova, se refiere a la «revolución total» en la producción de esta fruta. Incrementar el pool genético de variedades es uno de los focos.
Revolución. Es la palabra que más a menudo se está escuchando en la industria global de la uva de mesa. Revolución productiva, revolución varietal, revolución comercial, revolución en los mercados… “una revolución que es total”, afirma Óscar Salgado, director de Uvanova, Gerente Técnico y Abastecimiento de Origin Direct Asia (Shanghái) y Origin Fruit Direct (Rotterdam).
“Y debe ser total también en la forma de producir uva de mesa en el futuro, porque debemos tener activado el switch del cambio a la hora de producirla, porque los mercados están cambiando. Porque hoy en día Asia es el destino que más crece, si se compara con Europa o EE.UU.”, continúa.
Pero la revolución no sólo pasa por la búsqueda de mercados, sino también por el intento de producir en nuevas zonas. No son pocos los que están interesados en ingresar al negocio de la uva de mesa desde países como Ecuador, Bolivía y Colombia en Sudamérica, Sudán y Senegal en África, o incluso El Líbano en Medio Oriente. Por eso es que el análisis de los expertos indica que en los mercados habrá uva de mesa durante las 52 semanas del año y las ventanas comerciales tenderán a desaparecer, a menos que alguien tenga alguna ventaja climática y pueda sacarle un mejor partido comercial.
Por ello es que Uvanova incentiva la innovación en la producción chilena de uva de mesa, a través de una investigación aplicada que, entre otras aristas, permita incrementar el pool genético de variedades y portainjertos para los productores, de modo que su oferta destaque de la mejor forma posible por su calidad.
En ese contexto, Salgado advierte ssin embargo que la variedad perfecta no existe, porque puede que una sea idónea para las condiciones de una zona, pero eso no significa que lo sea para otras. “No podemos copiar y pegar”, señala, y agrega que es prioritario hacer ensayos antes que los productores de un área puedan adoptar una u otra variedad.
Lo concreto es que el negocio varietal cambió. Se acabaron las variedades libres como Crimson o Thompson. “Eso es historia”, afirma Salgado. Con las nuevas variedades habrá un renovado modelo de negocio, más o menos atractivo, más o menos complejo, más o menos fácil de manejar para los productores. Incluso la tendencia será licenciar variedades para ‘producir a nombre de’.
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Toda consulta, contactar a Óscar Salgado al correo osalgado@uvanova.cl.









