Uvanova lamenta fallecimiento de Carlos Madge
El asesor pionero de la fruticultura chilena, es recordado por un testimonio de Martín Silva.

 

La Comisión de Investigación y Desarrollo para la uva chilena, comunica del sensible fallecimiento de Carlos Madge Ferrer, agrónomo asesor pionero en la industria de la uva de mesa de estas latitudes. Así lo informó el director fundador de Uvanova y pupilo, Martín Silva, quien escribió un testimonio que comparte en el sitio:

Junto con David del Curto, Nicolás González, Manuel José Gandarillas, Alfonso Prohens y sus hijos, los Prohens de Ovalle y Vicuña, Lorenzo Bauzá, los señores Barros, Carolus Brown, el grupo de chilenos de raíz italiana de San Felipe, y muchos otros que no alcanzo a nombrar, dos Carlos fue actor de una revolución en la historia agrícola de nuestro país. Así es cómo la fruticultura patria se acelera a fines de los setenta, y explota en la medida en que el país empieza a tomar la senda del desarrollo definitivamente durante la década de los 80, impulso que nos tiene hoy constituidos en una ‘Potencia Agroalimentaria Mundial’, hecho cierto e indesmentible.

Se cuenta que en una reunión de empresarios, a fines de la década de los sesenta, discutían acerca de la conveniencia de desarrollar empresas para exportar autos, jugueras, lavadoras, radios, etc., y de pronto David del Curto tomó la palabra planteando que Chile debía exportar lo mejor de lo que tenía. Le preguntaron a qué se refería, y él contestó tajante: su clima, sumado a un suelo y agua extraordinarios, y cuyo resultado final se traduce en nuestra fruta. A partir de ahí, se lanzó en el desarrollo de esa misión, y contrató a Charlie como su agrónomo jefe.

La verdad es que Charlie nunca se tituló, porque no tuvo paciencia… Tras de la segunda revisión de su tesis, cuando la entregó tipeada nuevamente en su máquina de escribir de la época, luego de las correcciones respectivas, le advirtió a su profesor guía que si se la volvía a tachar y corregir, él no volvería a pisar la universidad, palabra que mantuvo a cabalidad.

El gringo no estaba para perder el tiempo…

Lo interesante es que con el apoyo y la responsabilidad de la exportadora de don David, viajó por el mundo, especialmente a California, donde conoció e hizo amistad con los grandes técnicos de las especies que interesaban por esos tiempos. Expertos como Jim la Rue en carozos, Don Luvisi, en uvas, Jim Beutel en kiwis, e incluso Tienie du Preez, etc., fueron traídos por Charlie y del Curto hasta nuestro país, donde noveles agrónomos aprendimos más rápido y nos dimos menos costalazos gracias a este esfuerzo.

Cuentan que, junto con otros seguramente, participó en el desarrollo aplicado de productos como Benlate y Dormex, este último junto con Manuel José Gandarillas.

La exportadora Del Curto S.A. se largó a crecer poco antes de la muerte de su fundador, y se transformó en la principal exportadora de este país. Por ello, el desarrollo del Norte fue liderado por ellos, y la figura de Charlie se hizo enorme, viajando a Ovalle, Vicuña, Copiapó, asesorando incansablemente a muchos de los grandes productores que crecieron y arriesgaron todo en esta aventura.

Charlie fue mi jefe por unos diez años, junto con quien nos presentó, otro gran asesor y amigo: Roberto Pizarro. Yo administré en ese período campos al alero de David del Curto S.A.,  y fue mi maestro en muchas cosas. Exigente el hombre, duro con la pereza y el error. Generoso con el éxito, y con libertades en la medida en que las cosas estuvieran en orden y bien hechas. Buen amigo, preocupado de las necesidades materiales de quienes con él colaboramos.

Gran trabajador, fuerte como un roble, jamás se quejó o se le vio cansado, solo al final, cuando ya la enfermedad finalmente le vencía.

Personalmente le visité hace alrededor de un mes, y estaba preparando una visita para esta semana, junto con el administrador del Fundo San Julio -hoy El Retorno- de San Felipe, porque además de hacerse amigo de nosotros, sus discípulos, también otorgaba su amistad a los trabajadores que al final son los que ejecutan las cosas, y son un socio más en nuestro negocio. Se nos fue antes, la vida es así.

Durante mis años en Talagante nos topábamos siempre en la misa dominical en el colegio Carampangue. Ahí estaba, alto, destacado, rodeado de sus hijas, yernos, y una parvada de nietos. Hoy estará ya planteándole a San Pedro algún proyectito frutícola, a lo grande, como en sus buenos tiempos.

El tiempo pasa, inexorable, pero ese pasar no nos debe traer consigo ingratitud, y creo que todos en cierta medida le debemos algo a Charlie, es por eso que quise hacerles llegar estos recuerdos para aquellos que no le conocieron.

Lo echaremos de menos…

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Camila Cruz
Cargue Más En Artículos

Mira además

“Los genetistas nos entregaron variedades que nos salvaron la vida”

Asesor internacional Luis “Gigio” Cariola “Los genetistas nos entregaron variedades que no…