Reportaje de Revista MundoAgro
Como una necesidad y, al mismo tiempo, una realidad es como define hoy en día el presidente de la Asociación de Viveros de Chile (AGV) y director ejecutivo de Nueva Vid, Jorge Valenzuela. Confía que en el actual contexto económico en referencia al tipo de cambio, generará modificaciones en la tasa de reconversión de la uva de mesa.
Valenzuela distingue la situación de la uva de mesa respecto de la de otros frutales y señala que en Atacama y Coquimbo, e incluso algunas zonas de Valparaíso, se trata de un monocultivo, por lo que dichos productores solo se abocan a replantar variedades nuevas. Si bien la tasa normal de replante anual se ubica entre el 3% y 5%, estima que irá al doble. «Dentro de ese 6-10% de replante, creo que entre un 20% y un 30% va a ser de variedades nuevas. El resto serán ajustes», añade.
DEL PARRÓN AL OPEN GABLE
Al buscar una variedad nueva para reconvertir y realizar un huerto moderno, un factor que hoy juega un rol relevante es el sistema de conducción. Y sin dudas, el que predomina actualmente es el parrón español, donde la fruta cuelga por sobre la cabeza de los trabajadores. Pero que la persona trabaje de frente y no hacia arriba es lo que se está buscando, por lo que empiezan a sonar nombres de sistemas de conducción que bajan la fruta a la altura del pecho, como el Open Gable.
Para Carolina Cruz, presidenta de Uvanova, la principal ventaja de este sistema radica en que mejoran los rendimientos de las labores y se han constatado ahorros entre el 20% y 25% en mano de obra. Agrega que baja la tasa de accidentes al descartar el uso de pisos, permite manejar altas densidades, y a futuro se hace más factible la posibilidad de tecnificar algunas tareas ya que se trata de una estructura sin enrejado de alambre entre hileras.
Asimismo, al estar conformado por hileras de plantación independientes, favorece el ingreso de la luz y ventilación, permitiendo una menor disposición al desarrollo de enfermedades.
Para el asesor y director de Uvanova, Dragomir Ljubetic, algo importante a considerar es que se trata de un sistema que se adapta mejor a variedades de poda corta ya que se puede optar a los mismos rendimientos que bajo el parrón español. Además, señala que el Open Gable se está comenzando a utilizar. «Hay una tendencia de que vamos hacia allá y en la medida que empecemos a agarrar más experiencia con este sistema, va a ser una que trae la ventaja de bajar la fruta al operario y se va a terminar imponiendo. Pero nuestro parrón español es muy exitoso en términos de rendimiento y calidad de fruta. Vamos recién cambiándonos», aclara.
Entre las desventajas que puede presentar el sistema de Open Gable, Cruz menciona que al trasladarse de un sistema abierto puede existir una mayor predisposición al daño de pájaros e insectos, tema que en los parrones no es ajeno. Ljubetic, en tanto, menciona que se dificulta el control y se requiere de un mayor número de supervisores.
Entre US$9.000 y US$13.500 por hectárea puede variar el costo del establecimiento de un Open Gable, dependiendo del establecimiento del material seleccionado -galvanizado o fierro negro-.









