Carolina Cruz y Martín Silva analizaron la contención de esta plaga en Diario El Rancagüino.
Mayo ha sido un mes clave para la campaña fitosanitaria del SAG contra la Lobesia botrana, más conocida como Polilla de la Vid, plaga que causa estragos en distintos frutales. Tras un disparo alarmante del número de insectos y de hectáreas afectadas por este insecto durante el 2013, el Ministerio de Agricultura, a través del SAG, implementó una agresiva campaña para lograr contener el avance de la Lobesia el año pasado.
Al mismo tiempo se implementó un aumento de las fiscalizaciones, un trabajo en conjunto con los productores en la calendarización de las aplicaciones de productos químicos, y especialmente la incorporación de los productores de arándanos y ciruelas quienes se vieron fuertemente afectados por la plaga en 2013.
Martin Silva, asesor fundador de Uvanova, asegura sin embargo los resultados de la campaña lo dejaron preocupado. Explica que uno de los principales problemas es la falta de compromiso con el programa de los productores de uva destinada a la producción de vino.
“Esta plaga llegó al país a través de la vid vinífera, cuando llegó la plaga el problema más importante se registró en la vid vinífera. Las empresas viníferas en un principio se preocuparon del tema pero luego cuando empezó el programa del SAG dejaron de trabajar en los sistemas de control hasta el día de hoy. Para que los programas contra Lobesia funcionen es necesario tener una ley pareja que obligue a todos los involucrados a implementar los sistemas de control, debemos estar todos alineados en un mismo sentido”.
Silva asegura que esta plaga debe tener mayores sistemas de control, sanción e inversión del Estado. El experto reconoce que los confusores sexuales son sumamente efectivos para enfrentar la Lobesia botrana pero que su alto costo es clave para que el Estado ponga de su parte.
“No puede ser que se recaude más impuestos para algunos problemas, pero no para aquellos que afectan un sector clave de la economía como la agricultura que da trabajo a tanta gente», afirma.»Los productores no pueden cubrir una inversión tan importante y por eso necesitamos un cofinanciamiento para usar esta tecnología, en España se usa profusamente pero con una inversión fuerte por parte del Estado, si este cofinanciamiento se logra en Chile sería un gran paso”.
Por su parte Carolina Cruz, presidente de Uvanova, se refirió específicamente al uso de productos químicos en el combate a la Lobesia botrana. Según la experta, la falta de efectividad de estos productos va más por un desconocimiento de su correcto uso. “Esto es un gran problema, campos que se suponían estaban controlados a través del uso de aplicaciones químicas quedaron fuera del mercado asiático este año por Lobesia botrana. Se necesita de manera urgente estudios más acabados de los productos, a veces una molécula puede cambiar sus efectos si se aplica en un día u otro, el control químico es efectivo, se usa en otros lugares como Europa pero no es algo fácil, es difícil ser preciso en su uso”.
Así también Cruz comparte con el SAG que los predios que usaron confusores sexuales pudieron atacar mejor la plaga. “Dentro de los huertos que asesoro los que tenían esta tecnología no tenían problemas, no así los que usaron productos químicos donde sí había problemas por la población de polillas, pero insisto esta es una plaga nueva, que la hemos ido conociendo en el camino, y que necesitamos que se estudie más”, concluye.










