El éxito de esta tarea dependerá de que el productor pueda identificar con claridad qué es lo que pretende conseguir con el portainjerto, detalla Dragomir Ljubetic, asesor de Uvanova.
Contenido elaborado por Mercurio Campo
Pese a que muchos no lo reconocen, el uso de portainjertos se ha transformado en un importante aporte para el desarrollo del negocio de la uva de mesa en Chile. De hecho, se estima que con todos lo que se encuentran disponibles en el país actualmente se podría enfrentar buena parte de los problemas que suelen afectar a este cultivo.
“Por lo mismo yo no me preocuparía de buscar otros nuevos”, asegura Dragomir Ljubetic, ingeniero agrónomo y destacado asesor técnico, miembro de Uvanova.
Lo cierto es que estas herramientas están jugando un rol importante en la etapa de replante que enfrentan muchos de los huertos del país, por lo que saber cómo elegir el adecuado resulta tremendamente importante.
Lo cierto es que estas herramientas están jugando un rol importante en la etapa de replante que enfrentan muchos de los huertos del país, por lo que saber cómo elegir el adecuado resulta tremendamente importante.
Situación actual
Se estima que en la actualidad existen más de 21.000 hectáreas de uva de mesa que utilizan portainjertos, es decir, casi el 40% de la superficie total que existe en el país. Entre los más utilizados aparecen los de origen norteamericano como Freedom, Harmony y Ramsey. De hecho, existen alrededor de 10.000 hectáreas plantadas sobre Harmony y casi 6.000 sobre Freedom. Ramsey, por su parte, posee cerca de 2.400 hectáreas, la mayoría de ellas en la zona norte. Pero eso no es todo, también se utilizan otros portainjertos —aunque en menor grado— de origen europeo como Richter 110, SO4, 101-14 Mgt y 1103 Paulsen. Este último en la actualidad acumula una superficie que supera las 1.500 hectáreas. Cabe destacar que los de origen europeo son usados mayoritariamente por los productores de uva vinífera.
“La empresa Subsole, por ejemplo, ha sido una gran defensora del portainjerto Richter 110, cuyos resultados en el país han sido bastante promisorios. Otros que han tomado importancia en el último tiempo son 101-14 Mgt, el que adelanta la madurez de la fruta; y 1103 Paulsen, resistente a caliza, pero sensible a la asfixia radicular. Sin embargo, con este último las variedades rojas han coloreado antes y no han entregado fruta en términos de azúcar más temprano, por lo que algunas cosechas se ven pasadas”, agrega Dragomir Ljubetic.
La elección
Antes de elegir el portainjerto que se utilizará se debe realizar un completo análisis del huerto, con el fin de llegar a un diagnóstico certero sobre su condición. La idea es descifrar de forma clara la dificultad que se pretenden enfrentar con el portainjerto, ya que cada uno de ellos presenta características específicas y distintas. Así, por ejemplo, hay algunos más tolerantes a las heladas como los que provienen de Vitis Riparia o son más vigorosos como lo que se originan de Vitis Champinii.
“La correcta combinación de cada uno de ellos será el resultado de lo que los productores quieran plantar arriba”, explica Dragomir Ljubetic.
Los objetivos
El uso de portainjertos permite obtener mayor uniformidad, precocidad, rendimientos y calidad de fruta en las plantas injertadas, y que éstas se adapten mejor al medio y tengan un mayor vigor, lo que les ayudará a superar el complejo de replante. Cabe destacar que en vid sólo existen los factores vivos, por lo que el complejo de replante se ocasionará por presencia de nemátodos y problemas de suelo, principalmente compactación y agotamiento.
1-Uniformidad: Corresponde a la necesidad de conservar en el tiempo las características deseables de un determinado cultivar (con objetivos productivos), lo que se logra con la injertación.
El patrón influye sobre el cultivar en un gran porcentaje de su desarrollo y características (75% a 90%). Sin embargo, este último sólo influye en el patrón en un bajo porcentaje (10% a 25%), afectando especialmente su sensibilidad a enfermedades (virus), asfixia radicular, clorosis y, en menor grado, en el desarrollo de sus raíces.
Las características que se desean conservar no sólo se presentan en el cultivar comercial, sino también en el pie que permite que ese cultivar se desarrolle de forma exitosa. Para ello es fundamental contar con una buena afinidad y compatibilidad.
La afinidad implica que exista soldadura entre el injerto y el portainjerto, y que ésta permanezca en el tiempo. La compatibilidad, en cambio, involucra la facultad de permanencia de esa unión satisfactoria para el conjunto a través del tiempo, producto principalmente de un problema biológico. “Cuando los productores dicen tener problemas de incompatibilidad, a menudo se refieren a que tienen un problema de afinidad. Y es que la unión entre el injerto y el portainjerto termina de solidificarse al cabo de tres años. Por lo mismo, cualquier mal manejo que se lleve a cabo durante los primeros años desfavorece la afinidad”, explica Ljubetic.
De hecho, en uva de mesa son muy pocos los ejemplos de incompatibilidad entre cultivares comerciales y portainjertos. La mayoría de ellos se atribuyen principalmente a problemas de virosis.
2-Precocidad: En el caso de la uva de mesa, este objetivo no aplica, ya que la propagación de vides sin injertar se hace a través del enraizamiento de estacas ya maduras, las cuales están formadas por tejido maduro ya inducido.
3-Adaptación al medio: La idea es aprovechar las características de adaptación o tolerancia que presentan los patrones a distintas condiciones del suelo como escasez o exceso de agua; presencia de sales y resistencia de acidez; eficiencia en la absorción de nutrientes; tipo de crecimiento de la raíz; y complejo de replante (sólo bioantagonistas).
“Es fundamental que antes de elegir el portainjerto, el productor pare y piense dónde le aprieta el zapato. Comprar un portainjerto no necesariamente significará un pasaje al éxito; existe la posibilidad de que te lleve al fracaso. Por ejemplo, si se pone una Thompson sobre Ramsey cerca de Santiago jamás se cosechará fruta terminada. Sin embargo, si esto se hace en Copiapó, donde hay alta salinidad, sí se logrará”, comenta Dragomir Ljubetic.
Dependiendo del portainjerto habrá raíces que crecerán de forma paralela muy pegadas al suelo y otras que tenderán a profundizarse muchísimo. Esto, a su vez, estará fuertemente influido por las características del suelo, es decir, si es profundo o dispone de agua, entre otras cosas. “Dependiendo de esos aspectos, el productor debe elegir cuál portainjerto usar”, agrega el asesor.
Ramsey, por ejemplo, tiende a profundizar muchísimo y producir pelos radiculares bastante gruesos. 420A, en cambio, es un portainjerto que enraíza muy poco profundo, por lo que sus pelos radiculares son mucho más delgados.
Respecto de la absorción de nutrientes, se debe tener claro que cada portainjerto posee distintas capacidades. Los de origen norteamericano, por ejemplo, toman en general mucho nitrógeno. “Como consejo le puedo decir a los productores que si ocupan portainjertos americanos, deberían gastarse la plata en magnesio y en zinc y ahorrársela en nitrógeno y potasio. Al contrario, si usan portainjertos europeos, deberían gastársela en potasio y nitrógeno y ahorrársela en magnesio”, agrega Dragomir Ljubetic.
En relación a la resistencia a fitopatógenos, los portainjertos exhiben dos tipos: la extrínseca y la intrínseca. La primera es específica de la planta y está basada en su capacidad de regenerar raicillas atacadas y dañadas por un patógeno condicionado por el vigor y características del suelo. La segunda, en cambio, se divide en dos tipos: la antibiosis, provocada probablemente por exudados radicales, donde la planta evita que el patógeno se instale y se desarrolle en la raíz; y la tolerancia, donde el patógeno logra penetrar y completar su ciclo biológico (se reproduce). La planta se defiende formando nódulos y tuberosidades y no muestra síntomas aparentes de daño.
4-Vigor de las plantas injertadas: La acción selectiva de portainjertos respecto de determinados elementos nutritivos, puede ser distinto a las exigencias del injerto. Y es que este último supone un obstáculo mecánico y fisiológico que relentiza el transporte xilemático y floemático a través del mismo, dando lugar a una mayor acumulación de fotoasimilados y hormonas en el cultivar injertado.
Estos cambios en la naturaleza y en la intensidad de la nutrición se manifiestan en la diferencia de vigor y, en consecuencia, en el desarrollo que provocan.
Cabe destacar que el excesivo vigor de las plantas injertadas también trae desventajas como un retraso en la madurez, problemas de calidad y desarrollo de enfermedades, entre otras cosas.
De acuerdo a Dragomir Ljubetic se sabe que los portainjertos son más rendidores. No es que produzcan más fruta, sino que las plantas injertadas arriba tienen una mayor fertilidad natural debido a que están más estranguladas. “Producen racimos de hombro y de mayor peso, porque al mantener estrangulado al injerto tienen la capacidad de preservar hormonas en la parte alta”, agrega.
5-Calidad y rendimiento de la fruta: Si bien existen portainjertos que adelantan la cosecha y otros que la retrasan, en la mayoría de los casos se produce la primera opción, es decir, se adelanta la toma de color.
Esto ha quedado demostrado en experimentos realizados en diversas zonas del país, donde cosechas completas de Red Globe injertadas sobre Freedom y Harmony, por ejemplo, han alcanzado mayor cantidad de sólidos solubles y color que otras Red Globe pero francas. Lo mismo ha ocurrido con cosechas de Crimson Seedless sobre Paulsen 1103 versus plantaciones francas en la Región Metropolitana.
Dragomir Ljubetic es claro: después de las heladas primaverales del año pasado en la zona central no todos los portainjertos respondieron igual. Freedom y Harmony, por ejemplo, por vegetar hasta tarde tendieron a helarse más. Al contrario de lo que ocurrió con Ramsey y Paulsen 1103, que tienen una terminada más temprana. “Por lo mismo, cuidado si van a utilizar los dos portainjertos americanos en la zona cordillerana, pues lo más probable es que se tengan problemas de brotación o de racimos clonados, entre otras cosas”, indica el experto.
Hidratación de las plantas
Dragomir Ljubetic recomienda que una vez que la planta injertada se encuentre a raíz desnuda, ésta sea hidratada de forma correcta. “Lo ideal es llevar la planta al huerto y sumergirla bajo agua durante 24 horas, ya que la unión del injerto con el portainjerto, es decir, el callo, será lo primero que sufrirá deshidratación”, agrega el especialista.
Toda consulta a Dragomir Ljubetic con respecto a este tema, puede hacerla escribiendo a su correo dljubetic@uvanova.cl.















