La pandemia nos invita a ser más conscientes con nuestro entorno y amables con el medio ambiente. Algunas marcas agro ya lo han puesto en práctica como MBL FARM con sus productos e ingredientes para una tierra mejor, acompañados de alta tecnología han entregado buenos efectos para frutales y hortalizas, además de rentabilidad a las empresas que los han preferido.

Todos sus productos son ambientalmente amigables y actualmente tienen una variada gama de productos, los cuales incluyen bioestimulantes, correctores nutricionales, protectores de cultivos, mejoradores de suelo, con propuestas de uso orientadas a potenciar la expresión genética de los cultivos y/o a estimular la inducción de resistencia a plagas y enfermedades, disminuyendo el uso de agroquímicos tradicionales, sin bajar el rendimiento y la calidad de las cosechas.

Todos sus ingredientes cumplen un alto estándar internacional, es por esto que cuentan con clientes muy importantes a nivel mundial y en Chile cada día suman más productores que están agradecidos del impacto positivo que ha tenido su incorporación.

Conversamos con Miguel Santini, gerente general y fundador de MBL FARM, para conocer más de cerca a esta compañía que ha tenido buenos resultados para la uva de mesa y el medioambiente por su alta calidad, tecnología, y además muy importante, hacer de este negocio un rubro más rentable.

1.- Miguel, ¿A qué se dedica la empresa MBL Farm?

Nos dedicamos a suministrar especialidades nutricionales, bioestimulantes y protectores de cultivos cero residuos a los productores de frutas de exportación.

2.- ¿Cuál es el sello de MBL respecto a la sustentabilidad?

Todos nuestros productos son amigables ambientalmente, libres de residuos cuestionados. Nuestras propuestas en lo que respecta a la protección de cultivos están encaminadas a reducir el número y cantidad de residuos químicos en la fruta.

3.- ¿Cuál es la gran diferenciación que ofrecen respecto a empresas de la
misma línea de productos?

Si tuviera que elegir una creo que es nuestro compromiso con los clientes en cuanto a buscar soluciones a problemas productivos y de calidad, nos involucramos desde la logística hasta la aplicación del producto en campo y sus resultados.

4.-¿Cuál es su aporte a la fruticultura en Chile y cómo ve el impacto que su empresa puede desarrollar en un futuro al agro?

En un ambiente internacional cada vez más competitivo para la fruta chilena nuestra empresa aporta con soluciones que mejoran la calidad y condición de la fruta en post-cosecha, es decir, ayudamos a que la fruta llegue en mejores condiciones a destino. En cuanto a la sanidad, aportamos con alternativas que le dan mayor vida útil a los fungicidas químicos tradicionales, ya que nuestras propuestas permiten romper la resistencia de los patógenos y a su vez, se disminuye el número de residuos en la fruta, dando mayores alternativas de mercados.

5.- ¿Sus productos son competitivos en términos de costos para el productor? ¿Ha visto cierta reticencia desde los productores a cambiarse a estrategias de origen más natural?

Somos el único eslabón en Chile, importamos directamente y entregamos en el campo de nuestros clientes. Este modelo de negocio genera ahorros que traspasamos a los precios de venta, permitiéndole a nuestros clientes ahorros significativos sin sacrificar calidad.

Como todos sabemos una marca conocida es un activo importante de una empresa que facilita hacer negocios. MBL al no ser una marca conocida, hemos tenido que trabajar muy duro para lograr ganarnos la confianza de cada uno de nuestros clientes, especialmente de los agrónomos asesores o responsables técnicos, quienes son muy exigentes para dar la aprobación en
el uso de algún producto. Afortunadamente el trabajo permanente en terreno ha estado dando resultados positivos y actualmente tenemos una participación de mercado importante con algunos productos. Sabemos que construir una marca
de prestigio es un camino largo y costoso, pero estamos dispuestos a recorrerlo.

6.- Ante el escenario del cambio climático y las exigencias que impone sobre los cultivos, cuéntenos de su línea… ¿cuáles productos ayudan a atenuar este impacto?

Tenemos uno de los productos más usados a nivel mundial para superar situaciones de estrés causados por el cambio climático, el alga marina Ascophyllum nodosum que se extrae del atlántico norte. Nosotros la comercializamos con la marca CALIPER, importada desde Irlanda. Esta alga ha demostrado científicamente que mejora la resistencia de las plantas cultivadas a condiciones extremas de frío, calor, sequía y salinidad. Gracias a estas características, el consumo de esta alga a aumentado significativamente a nivel mundial, situación que también ha estado ocurriendo en Chile, donde muchos productores han podido ver sus efectos positivos.

Actualmente estamos evaluando combinaciones de esta alga con moléculas que refuerzan la capacidad desestresante y permiten a la planta funcionar con temperaturas bajo el rango normal. Esta situación es especialmente relevante en el periodo de brotación, donde comienza el desarrollo de los escobajos, que junto con las bayas tendrán que viajar a los mercados de destino.
Tenemos ensayos de campo donde se ha podido constatar que un escobajo más desarrollado, tiene una mejor post-cosecha en cuanto a deshidratación y pardeamiento.

7.- ¿Cuál sería su mensaje para la comunidad de la uva de mesa chilena?

Les diría que es muy importante medir los efectos de las decisiones que van tomando y que generen su propia información. Cuando sólo teníamos unas cuantas variedades de uva de mesa, la información se generaba por múltiples vías, desde las exportadoras, los asesores, el INIA, universidades, etc. los paquetes tecnológicos estaban bastante afinados y no quedaban muchas interrogantes que solventar.

Con la avalancha de variedades nuevas la información es escasa y compartimentada en clubes. A modo de ejemplo, en lo que respecta al ámbito de nuestra empresa, vemos que se usan productos fito-reguladores en variedades nuevas, asumiendo que los efectos son los mismos que en las variedades tradicionales. Sin embargo, basado en nuestras mediciones, algunas variedades nuevas los toleran bastante bien, pero otras se afectan muy fuertemente en su condición de post-cosecha. La mayoría de las empresas productoras tienen personal limitado o sencillamente no ven valor en tomar datos y procesarlos. Medir los efectos de las tecnologías o manejos implementados, les permitirá saber efectivamente cuánto aportan (o no aportan) y de esta forma ir rentabilizando el negocio en forma sistemática.

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