La experiencia italiana en el uso de coberturas en uva de mesa
Victor Giancaspero de Uvanova, rajeron al país a Pietro Scafidi y Pietro Albanese (consultores de Agriproject-Italia) y llevaron a cabo encuentros técnicos en la zona central.

 

En Chile ya hay más de 400 hectáreas de vides manejadas con cobertura plástica. En este contexto, Basf Chile junto al Consultor chileno Victor Giancaspero trajeron al país a Pietro Scafidi  y Pietro Albanese (consultores de Agriproject-Italia) y llevaron a cabo encuentros técnicos en la zona central del país, entre las regiones de Valparaíso y O’Higgins. Junto con mostrar nuevas tendencias e innovación en el uso de coberturas plásticas a nivel mundial, explicaron cómo la plasticultura  permite  adelantar o atrasar las cosechas, los efectos que ésta tiene sobre el riego, la nutrición y el control de enfermedades.
Con 55 mil hectáreas de uva de mesa trabajadas bajo plástico o malla, la viticultura en Italia es líder en el uso de coberturas. Dicha herramienta cobra especial importancia en la región de La Puglia, al sur, donde se ubica la mayor concentración de uva del país y en donde el uso de esta tecnología se hace fundamental para contrarrestar las adversidades climáticas que ocasionan daños a este cultivo.
Y es que los efectos del cambio climático global, con fenómenos como  aumento en la intensidad de las precipitaciones, atraso o adelantamiento de lluvias ha tenido diversos efectos en la agricultura, así como mermas o pérdidas de cosechas tal como las ocurridas en la zona central de Chile en septiembre de 2013. Para enfrentar esta situación, se han implementado diversas soluciones, entre las que el uso de coberturas plástica es la herramienta que más interés ha provocado entre los productores de uva de mesa.
Es lo que ocurre con la Sociedad Agrícola Convento Viejo, que en octubre pasado instaló plásticos para proteger uva Thompson Seedless en uno de sus fundos en Buin. “Para que la uva logre tener 18 grados brix, nunca está lista antes del 10 ó 15 de marzo. Por lo tanto, estamos muy expuestos a la lluvia. El año pasado (2014) llovió el 21 de marzo y fue caótico. Además, también hemos buscado adelantar un poco la cosecha. De hecho, tenemos una Sugraone muy buena, que por el hecho de estar en esta zona, es tardía. Se inicia la cosecha aproximadamente el 6 ó 7 de febrero y termina el 20 de febrero, traslapándose con la Thompson de Chacabuco y de Aconcagua, por lo que  le cuesta más competir. Si lográramos adelantarla 10 días y tuviéramos la misma fruta, sería excelente”, explica Enrique Turri, socio y gerente general de la empresa.
¿POR QUÉ USAR COBERTORES?
En Italia el uso de cubiertas nació para proteger los cultivos frente a eventos meteorológicos como lluvia, viento y granizo. Sin embargo, con el paso de los años, los agricultores se dieron cuenta de que los plásticos también ayudaban a mejorar las condiciones microclimáticas de luminosidad, temperatura y humedad relativa, principalmente en la primera parte de la temporada.
Las diferencias son ostensibles entre un cultivo en campo abierto y uno protegido. En Italia, para la variedad  Black Magic, que se comienza a cosechar a fines de junio o comienzos de julio, con el uso de cobertura puesta antes de brotación, estos plazos pueden moverse (en la zonas más tempranas) desde julio hasta mediados de mayo.
En tanto, con el uso de coberturas en periodos más avanzados (agosto) se logran extender las fechas de cosecha de uvas más tardías como Crimson seedless, Italia y Red Globe, evitando las precipitaciones de agosto. “Logramos dejar colgando la fruta, protegiéndola de la lluvia, hasta diciembre en algunas ocasiones. Esto ocurre, ya que la viticultura italiana no ha desarrollado la tecnología de conservación en almacenaje refrigerado. Nuestra tradición es conservar la uva colgada en la planta, para embalar a pedido”, cuenta Scafidi.
USO DE MALLAS Y PLÁSTICOS EN UVA DE MESA
Las protecciones más habituales para la uva de mesa son la malla y el plástico. En el caso de la malla, su color (blanca, amarilla, roja, negra, azul) determina la radiación fotosintéticamente activa, luz ultravioleta y la radiación de onda larga que recibe la planta.
“Cuando compramos una malla, debemos analizar el tipo que utilizaremos, porque va a afectar directamente a la radiación. En las zonas donde hay excesiva radiación solar, se tienden a usar mallas con una baja transmisión de luz para evitar el estrés de las viñas. En otras condiciones, como por ejemplo en el área del norte de Italia, donde hay zonas de baja luminosidad y se busca manejar el color en algunas variedades complicadas como Crimson, tratamos de usar mallas con alta transmisividad. Cuando compramos una malla, debemos saber cuál es nuestro objetivo para escoger el tipo que necesita el cultivo. Hay mallas con efectos de sombra de 5% a 20% en la disminución de la entrada de luz”, explica el experto italiano.
En relación a la temperatura, medida para un día de agosto –el mes más cálido en la Puglia, Italia-, el uso de mallas puede significar unos dos grados menos bajo la vegetación de la planta. Pero, por otro lado, su uso implica una mayor humedad relativa. “El primer efecto está dado porque hay una capa de hojas que se suma al filtro de la malla, lo que disminuye la temperatura a nivel de racimo. Y el aumento en la humedad relativa se debe a que la transpiración de las plantas se acumula bajo la malla debido a la disminución del efecto del viento y de la circulación de aire bajo la malla”, cuenta Pietro Scafidi. De esta manera, como baja la temperatura y sube la humedad, disminuye la evapotranspiración en la planta entre un 30% y 40%. Esto implica que, en promedio, el riego podría reducirse en estos mismos valores.
En una investigación citada por Scafidi, se determinó que las plantas de uva de mesa con el suelo a capacidad de campo, se demoraron 9 días en llegar al punto de estrés moderado, mientras que bajo malla este plazo se extiende a 16 días y bajo plástico, a 27 días.
El uso de plásticos (especialmente polietileno y acetato de vinilo), en tanto, genera los siguientes beneficios: aumenta la transmisividad de la radiación solar para incrementar la temperatura en el viñedo (maduración temprana); baja el rango de transmisión en radiación de onda larga, que reduce las pérdidas de radiatividad (maduración temprana); otorga alta transmisión de radiación fotosintéticamente activa para mejorar el potencial de fotosíntesis; y presenta elevada transmisión en los rangos ultravioletas, para mejorar la calidad de la fruta.
De esta forma, para cobertura temprana antes de brotación (abril en Italia) donde el objetivo es adelantar cosecha, la diferencia de temperatura que se puede dar entre un cultivo al aire libre y uno que utilice un plástico tradicional y microperforado, es de 9 grados más a favor de estos dos últimos. En estos casos, para lograr dicha condición se deben cerrar también los laterales. En junio, durante la cuaja, se abren los laterales debido a que la temperatura ambiente sube mucho. Gracias a la ventilación que se logra, la diferencia se reduce: mientras con el plástico hay 2 grados, con el microperforado hay 4.
Y en relación a cuánta luz fotosintéticamente activa capta la planta en la Puglia, que se encuentra a la altura de Osorno en Chile, ésta se reduce en 50% en promedio con el uso de ambos tipos de plásticos durante toda la temporada. “La vid trata de recuperar esta luz que no le está llegando y hace crecer las hojas, pero este aumento no es capaz de recuperar el proceso de fotosíntesis, por lo que tenemos que considerar que este proceso es menor bajo el plástico. Esto es más evidente cuando uno cubre tarde. Si cubrimos temprano, las hojas están creciendo en una condición de sombra, pero cuando se pone el plástico tarde, en pinta, las hojas han terminado su estructura y no pueden crecer de nuevo”, señala Pietro Scafidi.
¿CUÁNDO INSTALAR EL PLÁSTICO?
Según el experto italiano, hay diversos momentos para colocarlo. El primero es antes de la brotación (con todo el perímetro cerrado), con el fin de adelantarla. En este caso, hay que usar productos para romper la dormancia. De lo contrario, habrá malas brotaciones e incluso plantas que no van a brotar. Este sistema permite adelantar la cosecha. “El ciclo de brotación a flor es casi el  mismo que al aire libre. La diferencia está en que tengo una brotación más temprana y, por lo tanto, hay una cosecha más temprana. Pero el largo del ciclo es el mismo. Se logra adelantar la cosecha en 15 o 20 días”, explica Víctor Giancaspero.
Otro momento para poner la cubierta es después de la brotación, para así obtener floraciones más uniformes. Para ambos casos, con el correr de los meses hay que prestar atención a la temperatura que se genera al interior del plástico. En días de mucho calor, la temperatura puede llegar a 35ºC y frenar el crecimiento del racimo o aumentar la dominancia pical, por lo que hay que abrir los laterales. Lo mismo se debe hacer cuando los cielos claros anticipan heladas para la madrugada siguiente. Hay que dejar abiertos los laterales para que circule el aire y evitar el efecto de inversión térmica, logrando así que la temperatura de adentro sea similar a la de afuera.
“Hemos aprendido que desde brotación hasta flor buscamos no tener temperaturas más altas que 28º. Lo que puede pasar es que si las temperaturas son mayores, el polen se deshidrata y la viabilidad del óvulo disminuye, por lo que la cuaja va a ser menor. Lo que hacemos durante la cuaja para mejorar el raleo, es que tratamos de estresar a la planta con calor manteniendo cerrado entre 3 y 5 días para subir la temperatura a 40º-42º. Después de eso, tratamos de no ir a más de 35ºC, para evitar el estrés y la disminución de la actividad fotosintética”, explica Pietro Scafidi.
Entre los beneficios de la cobertura temprana está la calidad del fruto. Las bayas son más pesadas, largas y con mejor diámetro. Sin embargo, especialmente en aquellas que se cubren antes, el uso de coberturas también afecta a la acidez, lo que podría impactar en el sabor y duración de la fruta en postcosecha. A pesar de ello, experiencias de coberturas en Llay-Llay han mantenido la acidez titulable.
Otra de las bondades del uso de plásticos es que hay un mejor efecto de los reguladores de crecimiento, ya que los racimos se mantienen mojados por más tiempo y la planta esta metabólicamente más activa. En el caso de coberturas tardías, al evitar que las bayas se mojen, se disminuyen las partiduras y el desarrollo de pudriciones.
En nutrición, abajo del plástico, el brote primario crece muy rápido y hay más superficie foliar. Por ello, ésta debe ajustarse en el uso de nitrógeno y de otros elementos, lo que lleva a que se cambie no sólo la cantidad de nutrientes sino también los momentos en los cuales se aplican.
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