Una vez finalizada la floración y la cuaja se comienza la labor de arreglo de racimo, que tiene por objetivo lograr un  mayor equilibrio dentro del racimo, para que las bayas  crezcan y se desarrollen uniformemente, así también tenga buena ventilación y sobre todo en el momento de aplicación de los agroquímicos, penetren mejor al interior de los racimos.

    • Según la variedad:

    Al arreglar los racimos se debe dejar una cierta cantidad de bayas. En variedades nuevas se trabajan entre 80 y 100 bayas por racimo, en variedades más tempranas como Icon y Arra 29 , se logra buen peso de racimos con  con 120 a 130 y de las tradicionales como Red Globe, entre 50 y 80 bayas. En el caso de la Thompson Seedless, variedad blanca tradicional de media estación, la tendencia es de 100 a 120 bayas, dependiendo siempre del número de racimos que presente la planta, esta última, por su alto costo de producción y alta dependencia de la mano de obra para arreglo de racimos,  está siendo desplazada por otras nuevas variedades blancas como Sweet Globe, Timpson de similar fecha de cosecha, altos rendimientos y de manejo mas amigable.

    IMPORTANTE:  considerar si la variedad que se arreglará es susceptible al manipuleo, en esos casos como Red Globe, Sweet Saphire se deben arreglar cuando las uvas están pequeñas antes de que sean sensibles a mancharse.

  • Sobre la ventilación:  Es un factor fundamental, ya que tiene que ver con la sanidad vegetal de la planta, para que no haya inóculo de hongos, ya sea botritis, pudrición ácida o eventualmente oídio, por eso siempre se debe procurar tener parrones despejados, bien ventilados y el mismo concepto es válido para los racimos: sueltos, aireados y con buena distribución de baya por centímetro lineal.
  • Sobre la iluminación:

Es clave al inicio del cuajado de bayas, porque es el momento de la formación de cera en las bayas, el cual determina el final del proceso de maduración, la pruina, característica en uvas de mesa. Por lo tanto es muy importante que los racimos al inicio de la temporada estén bien iluminados, de manera de incentivar una mayor producción de ceras en las bayas , lo que las hará más resistentes al sol y a todos los efectos medioambentales adversos.

Cuando se tiene un parrón poco ventilado quedas expuesto a que ocurran eventos como las lluvias inesperadas de enero del 2021, donde aquellos parrones que estaban con mala ventilación o se encontraban muy emboscados les fue difícil sacar rápido la humedad dentro de ellos, lo que condicionó a una mayor cantidad de problemas fungosos respecto de aquellos bien ventilados o en sistemas de conducción que favorecen la ventilación como es el caso de los open gable.

Si algo debe aprender nuestra industria de esos hechos es que debemos tener racimos sueltos y parrones ventilados desde un principio.

  • Sobre tecnología:

Ante la escasez de la mano de obra en el campo y la necesidad de aumentar la producción para equilibrar mayores costos productivos han nacido diversas ofertas tecnológicas en la industria de la uva de mesa, así tener una visión panorámica del campo con agricultura de precisión. Estas tecnologías se han ido incorporando para ir perfeccionando el ajuste de carga y llegar a los kilos finales ideales con el potencial de producción adecuado, según el el vigor y edad de cada cuartel.

¿Qué cantidad de granos están quedando en el racimo?

¿Tendré que corregir más? ¿Tendré que intervenir o habrá sobrecarga?

En Agrícola Brown, ubicada en Calle Larga V región, junto a la empresa Anasac se está desarrollando un piloto con diferentes sensores y cámaras que miden y cuentan los racimos por hectáreas existentes.  Para contar con mayores antecedentes conversamos con Mauricio Flores, crop manager de uva de mesa de Anasac y miembro Uvanova. 

«La tecnología ha llegado bastante más lenta de lo que se requiere. Tenemos una necesidad de información de mejor calidad para tomar decisiones en la fruta con tecnología aplicada», nos comentó a nuestro portal de vid, «En el caso de las estaciones meteorológicas, las que probablemente se utilizan para registrar precipitaciones, existen mucho más parámetros interesantes que evaluar, como medir días grado, horas frío, comportamiento, etc. Con esta información podemos tomar decisiones de estados fenológicos que pudiesen ocurrir adelantado o atrasados para evitar etapas críticas como es la flor. Probablemente la tecnología se ha demorado un poco más, se ha incorporado como parche en la industria , hemos avanzado indudablemente como los riesgos con sensores que nos permiten objetivizar información que normalmente estamos sacando en calicatas con mediciones con las manos con contenidos de humedad.

La empresa Anasac desde hace 3 años creó un departamento llamado Digital Farming, con el objetivo de apoyar la transformación digital de la agricultura chilena, el cual permita dar soluciones de alta tecnología para alcanzar mayor eficiencia, productividad y competitividad.

Digital Farming creó una integración entre dos empresas: Anasac y SmartDici, entregándoles a los agricultores de Chile los datos necesarios a través de una serie de expertos y tecnología aplicable a la industria. Se generó un concepto «big fruit», big de big data y fruit de dar respuesta a la industria frutícola.

Esto es precisamente lo que están realizando en Agrícola Brown, una captura de datos en gran cantidad que son analizados en algoritmos que entregan datos fidedignos. Es una tecnología que lleva dos años en proceso de adaptación a Chile y aplicándose en distintos frutales: cerezos, kiwis, manzanos, etc. Es la necesidad de tener información de calidad que es importante para la industria desde lo técnico y comercial.

Desde lo técnico, es poder contar y que tengan grados de certidumbre. Mauricio Flores agrega «contamos número de bayas por racimo, racimos, bayas por hectáreas, yemas, brotes. Hoy estamos en proceso de validación de esa información que precisamente quieren dar un salto a los conteos que son fundamentalmente manuales, contar no es fácil, pero este SmartDici son cámaras que se montan en una cuatrimoto que tienen la capacidad de sacar 5-6 fotos por segundo y pasa por todas las hileras que va a 15 – 2o kms/ h y va entregando mucho dato e información, pero sigue siendo un dato, lo importante son los modelos y los algoritmos que permiten discriminar que es un racimo de una hoja, que es lo que es un grano independiente de otro racimo y eso lo que se está validando».

Esa información es relevante de lo técnico, saber cuántos kilos fruto tengo existen dentro de una hectárea, ya que determinarán una potencial calidad de fruta o de desecho o de pasadas que se pueden obtener; por ejemplo, una sobrecarga significa un costo más alto en cosecha por tener que hacer más pasadas, y por  otro lado, desde el punto de vista de la calidad, tener una sobrecarga puede ser muy dañino desde el punto de vista del término de la fruta, de los calibres, de la capacidad que tenga esa fruta para ser viajera y para poder soportar un proceso de post cosecha que es super relevante en la industria.

Por el lado comercial, cuánto se compromete comercialmente a los recibidores, qué cantidad de fruta se puede entregar, qué calidades de fruta en términos de calibre se entrega, cantidad de compromiso con materiales y tener buenas estimaciones.

El gran norte de la empresa Anasac en cuanto a la tecnología es entregar herramientas que le permitan pronosticar de buena manera. «Estamos a mitad de camino con esta tecnología, en proceso de validaciones y desarrollo y creemos podemos ser un gran aporte a la hora de tomar decisiones de calidad», concluyo el crop manager de la empresa.

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